Machu Picchu: Exuberante naturaleza
Orquídeas, colibríes y una abundante selva en los alrededores de la ciudad perdida de los Incas....
“El otro camino inca” llaman a esta ruta todavía no tan llena de turistas en viaje a Machu Picchu. ¿Se imagina ver la ciudad sagrada desde su costado sudoeste?
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En la tradición cultural andina, el espíritu o energía está en todas las formas naturales, en los árboles, plantas, ríos, rocas y los altos picos de las montañas. También está en nuestros cuerpos y en el aliento que me esfuerzo por recuperar, después de trepar por un paso entre montañas, a cuatro mil 650 metros de altura, en camino a Machu Picchu.
Vine al Perú con la idea de llegar a la ciudad sagrada Machu Picchu por los caminos que los incas atravesaban hace más de 500 años. Hasta hace poco, eso significaba caminar mochila al hombro y acampar con miles de otros viajeros que llegaban año a año a visitar una de las maravillas del mundo. Ahora es posible experimentar este paisaje espectacular durante el día, saborear platos andinos frescos y enroscarse por la noche en edredones de plumas de ganso.
En 2007, el empresario y filántropo peruano Enrique Umbert realizó el sueño de crear un recorrido ambientalmente responsable entre posadas o refugios, en ruta a Machu Picchu, por el Camino Salkantay, también conocido como “el otro camino inca”. En total, en esta aventura de siete días se hacen caminatas moderadas –y a veces más duras– por nueve zonas ecológicas diferentes. Los participantes hacen noche en cuatro de los refugios de montaña creados por Umbert bajo el nombre Mountain Lodges of Peru. La ruta ofrece la oportunidad de vivir tradiciones culturales auténticas que lamentablemente están desapareciendo en el mundo del turismo homogeneizado de hoy.
Mi aventura comenzó a la altura de tres mil 400 metros, en Cusco, la muy bien conservada capital inca. Los cusqueños originales consideraban que su ciudad era el “ombligo” de la Tierra y su carácter histórico es evidente en los macizos muros que construyeron y que sirven de cimiento para los edificios que construyeron los españoles sobre ellos, al igual que en las calles empedradas, que se han conservado iguales por siglos.
Para aclimatarme a la altura, pasé unos días explorando Cusco y el cercano Valle Sagrado. En los mercados de artesanías de Pisac y Chinchero, los vibrantes y cambiantes colores del entorno eran una delicia para los sentidos; el cielo pasaba del azul marino a un sombrío gris, para volver al azul, en pocos minutos.
Los aldeanos del lugar vestían ropas tradicionales de rojo brillante, pero no para ser fotografiados por los turistas, sino por propio gusto y, si bien no poseen riquezas materiales, era visible su riqueza cultural y espiritual.
La caminata a Machu Picchu empezó oficialmente a los pocos días, cuando me sumé a un grupo guiado que llegaría al Valle Soraypampa. Nuestro destino era el lujoso refugio Salkantay Lodge & Adventure Resort, que sería nuestra base las dos noches siguientes. Entre los picos nevados de Humantay y Salkantay, a tres mil 800 metros de altura, ofrece paseos de medio día para que los visitantes se habitúen a las caminatas en la montaña.
Umbert estaba alojado en el refugio y lo acompañé por la tarde a una cabalgata por la pampa escarpada. Vestía un poncho tejido a mano y el tradicional chullo, el típico sombrero tejido de las zonas altas de la cordillera peruana; me explicó su sueño de crear un turismo socialmente responsable en esta hermosa y alejada región del país. En sus refugios, emplea guías, porteros, cocineros y mucamas de las comunidades cercanas y Yanapana Perú –una organización no gubernamental autónoma– brinda apoyo con proyectos educativos, de conciencia ambiental y capacitación en turismo para la población local.
El aire fresco de la montaña me abrió el apetito, por lo que regresé al refugio, donde saboreé una sopa de calabaza, truchas frescas y quinua orgánica. Un pisco sour después de la cena hizo difícil elegir entre sentarme frente a la acogedora chimenea o sumergirme en una bañera de hidromasaje al aire libre, bajo el cielo estrellado.
Me costó dejar Salkantay Lodge, pero la mucama me aseguró que los otros refugios del camino a Machu Picchu serían igualmente especiales. Por supuesto, quedaba el pequeño detalle de atravesar el paso Salkantay, el punto más alto del camino, a cuatro mil 650 metros, nada fácil para quien pasa la mayor parte del año al nivel del mar.
Por eso agradecí a los dos sacerdotes andinos que presentaron un “despacho” ceremonial u ofrenda al espíritu de los apus, que residen en los picos montañosos que nos rodeaban. Los sacerdotes prepararon la ceremonia en forma de oraciones y ofrendas de alimentos, comunicándose directamente con los espíritus de la montaña para asegurar nuestro pasaje sanos y salvos.
A la mañana siguiente, desperté llena de energía y emprendí la caminata con ritmo sostenido. Cuatro horas después llegué a la cima. Desde esas alturas, me imaginé cómo sería ser un cóndor, oteando los picos nevados de la Cordillera Vilcabamba. La vista era maravillosa, pero hacía frío. Por suerte, faltaban apenas minutos para el almuerzo. Los arrieros bajaron apresurados a saludarnos, ofreciéndonos té de coca caliente, una gustosa sopa de maíz y causa, una terrina sencilla pero deliciosa, hecha? de puré de papas, atún y palta (aguacate).
Al dejar atrás el paso en la montaña, el resto del camino parecía fácil. Del frío seco de las alturas andinas, bajamos dos mil 100 metros, rodeados por el paisaje cada vez más frondoso del bosque nuboso, con coloridas orquídeas, entre el zumbido de los picaflores y el escándalo de los loros.
Atravesamos plantíos de café y banano, y conversamos con niños curiosos a lo largo del camino. Pasamos una noche en cada uno de los tres refugios ubicados en puntos estratégicos de la ruta. Son como joyas escondidas, más pequeños que el primero, pero con comidas gourmet, baños privados y sábanas de 400 hilos. De noche, el personal dejó chocolates y botellas de agua caliente en nuestros cuartos y limpiaron y secaron nuestras botas mientras dormíamos. Una aventura verdaderamente refinada.
El último día de caminata, la belleza y diversidad del Camino Salkantay me habían encantado. De pronto, una aparición: el mágico y místico Machu Picchu hacía equilibrio como una corona en los picos serrados y exuberantes de una colina. Todavía me faltaba andar dos días para visitar el lugar y dejarme maravillar por su majestuosidad. Seguramente sería como todo lo que imaginé, aunque, entretanto, me detuve a saborear esta vista lejana, pero tan especial, desde el sudoeste, que pocos turistas ven, excepto los que se aventuran por el paso menos transitado. In
Vuelos LAN: A Cuzco todos los días desde Juliaca, Lima y Puerto Maldonado y 3 veces a la semana desde Tacna.
Mountain Lodges of Peru: los viajeros pueden reservar por US$2.500 un viaje de siete días directamente con Mountain Lodges of Peru. El paquete incluye transporte desde Cusco, comidas y alojamiento en cuatro refugios de montaña de estilo europeo y la entrada por un día a Machu Picchu. También es posible reservar con una empresa de turismo de aventura como OCSC Adventures, que ofrece otras excursiones y viajes temáticos (por ejemplo, grupos de liderazgo, viajes sólo para mujeres, etc.)
www.mountainlodgesofperu.com
www.ocsc.com
Libertador, Palacio del Inka Cusco: uno de los hoteles más lujosos de Cusco, ubicado frente a las ruinas del Qorikancha y rodeado por construcciones incas y edificios coloniales estupendos. Cuenta con un excelente centro de negocios y tiendas de artesanías.
Plazoleta Santo Domingo 259, Cusco
Tel. 51-84-231-961
www.libertador.com.pe
Rainbow Bungalows/?Las Casitas Del Arco Iris: ocho encantadores bungalows, ubicados en el corazón del Valle Sagrado de los Incas y operado por la Fundación Kuychi, que brinda alimento, educación y atención médica a niños necesitados. Cada casita tiene su estufa a leña, ducha y una bañera grande, y el 100 por ciento de la tarifa se destina a financiar el proyecto de ayuda a los niños.
Plazoleta Santo Domingo 259, Cusco
Tel. 51-84-231-961
www.libertador.com.pe
Sonesta Posadas del Inca: antiguo monasterio estilo colonial del siglo 18, con 84 habitaciones y rodeado de jardines mantenidos inmaculadamente. Está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas, a una hora en auto desde Cusco y cerca de los mercados de artesanías de Pisac y Chinchero.
Plaza Manco II de Yucay, 123 Urubamba
Tel. 51-84-201-107
www.sonestaperu.com
Dónde comer
Pachapapa: un fresco restaurante al aire libre que sirve platos peruanos clásicos, como también pizzas y calzones cocinados en horno a leña, con música en vivo casi todas las noches. Está ubicado en el barrio artístico San Blas, en Cusco.
Plaza San Blas 120, Cusco
Tel. 51-84-241-318
Incanto: a pocos pasos de la Plaza de Armas de Cusco, este restaurante contemporáneo está alojado en un antiguo palacio inca y ofrece cocina italiana con ingredientes peruanos incorporados con creatividad.
Santa Catalina Angosta 135, Cusco
Tel. 51-84-254-753
Café Inkaterra: este restaurante está ubicado en el Machu Picchu Pueblo Hotel, sirve un menú innovador novoandino bajo un techo de hojas de palma tradicional de la Amazonía.
Km 110 Machu Picchu, Aguas Calientes
Tel. 51-84-211-122
Qué hacer
En Cusco, visite los magistrales trabajos en piedra del Qorikancha. En una época este era el templo más lujoso del Imperio Inca y sus ruinas forman la base de la Iglesia de Santo Domingo. Interesante yuxtaposición de tradiciones religiosas todavía evidente en las alturas de Los Andes.
Plazoleta Santo Domingo, Cusco
En los sitios arqueológicos de Saqsaywamán (cerca de Cusco) y Ollantaytambo (en el Valle Sagrado), las enormes piedras talladas con una precisión de rayo láser muestran que los incas se consideraban un pueblo poderoso y seguro de su destino.
En la ciudad colonial de Pisac, en el Valle Sagrado, es posible ver ruinas incas y es famoso su mercado de los domingos. También hay un mercado de artesanías más pequeño los jueves.
Más información
Muchos de los paseos en Cusco y alrededores requieren un boleto turístico, que es válido por diez días. Los boletos a menudo están incluidos en los paquetes turísticos o pueden comprarse al agente de viajes.
Los boletos para entrar a Machu Picchu ya no se pueden comprar en la propia entrada, sino que deben ser comprados a un agente de viajes u operador turístico de Cusco, o en la Boletería de Machu Picchu, en Aguas Calientes.
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