Harlem ya no sólo es como antes

Al emblemático barrio neoyorquino hay que ir sin un solo prejuicio. Las sorpresas –desde el último restaurante de Marcus Samuelson hasta un recóndito sitio para escuchar el mejor jazz de la ciudad-– las disfruta mejor quien llega con el espíritu abierto.

New York

-”Hola Sra. Lowe”

-”Estás hecho un hombre ¡Me alegra verte!”

-”Cariño, ¿conseguiste la receta para la Sra. Rose?”

King Arthur (sic), veterano de la guerra de Vietnam, lleva décadas al frente de Mishkin´s Drug Store, en la esquina de Amsterdam y la calle 145; la farmacia ha estado ahí desde 1890. Y en una ciudad plagada de grandes cadenas de farmacias, encontrarse con el piso de mosaico de Mishkin, los estantes de madera y, sobre todo, un farmacéutico con el talante de King Arthur, nos recuerdan la diferencia entre un barrio genérico de Estados Unidos y el Harlem de la gente.

Pues si bien es posible que el nuevo restaurante consentido de Nueva York amerite tomar el A train hasta Harlem (como dice el standard de jazz que la orquesta de Duke Ellington hizo famoso), la experiencia tiene mucho más sentido cuando uno se permite descubrir con calma uno de los barrios más espectaculares, históricos y vivos de la ciudad. No estamos hablando del Harlem que vive únicamente de la nostalgia –una foto de Ella Fitzgerald en un restaurante abierto apenas, o un bar mediocre donde se toca el jazz más predecible-, sino de un barrio donde la gente, los viejos residentes, pero también los recién llegados, se saludan y se ven a la cara en el parque, en la iglesia, en la barra del 67 Orange Street o en las “Amateur Nights”, que siguen teniendo lugar todos los miércoles en el Apollo Theater.

Abyssinian Baptist Church
La Abyssinian Baptist Church, una de las iglesias más emblemáticas de Harlem.

Pocas experiencias en Manhattan se comparan con una mañana de domingo en Harlem. La luz, la calma, el silencio es sólo interrumpido por los cantos de los fieles que atraviesan los vitrales de las 350 iglesias que operan en el barrio.

En la cuarta fila de la iglesia de St. Charles Borromeo, católica, una niña juega en el reclinatorio con una Barbie negra. La congregación desfila para recibir la comunión y donar algo en las canastas que se pasan para ese fin. Y la mujer de la fila de atrás suena igual de bien que el coro de Gospel. Otro tanto en la de Convent Avenue, bautista. No hay uno, sino dos coros de Gospel, que lo amarran a uno a su banca hasta el final de la misa.

Sunday Morning Finery
Asistir a la iglesia con sus mejores atuendos es una tradición irrenunciable.

Luego viene el almuerzo dominical, que puede ser la ocasión de mostrar el último modelo de lentes oscuros o zapatos deportivos frente a un espumoso capuchino y un omelette en su punto en un sitio como Il Café Latte, cuyos muros muestran siempre arte local, o bien de hacer como los antiguos residentes, que salen de la iglesia con elegantísimos sombreros y trajes sastre morados o azul cobalto que con trabajos disimulan sus curvas, para agasajarse en establecimientos como Sylvia’s o Amy Ruth’s con platillos clásicos del sur: pollo o pescados fritos, waffles servidos de todas las maneras posibles: comida soul para quien ya le dedicó su alma al Señor.

Monument Adam Clayton Powell
Monumento en honor al pastor y político Adam Clayton Powell.

O lo mejor de los dos mundos. En Red Rooster, el nuevo restaurante de Marcus Samuelson (llamado así en honor a un antiguo expendio ilícito de bebidas alcohólicas) no sólo se sirven las especialidades suecas que hicieron famoso al chef en Aquavit, sino sus propias interpretaciones de la comida del sur: pan de maíz con mantequilla de miel y mermelada de tomate, huevos pochados con camarones y grits rojos, “Mac & Greens” con quesos Cheddar, Gouda y Comté. »

De cara al Hudson


Sombreros y una apariencia impecable
Sombreros y una apariencia impecable caracteriza a las mujeres de Harlem el día en que van a la iglesia.

Al seguir a la calle 138 hacia el oeste, hacia el río Hudson, se accede al área que mejor ilustra lo que está pasando en Harlem. Es preciso pasar debajo del puente y seguir la calle hacia el sur, para llegar a sitios como Dinosaur Bar-B-Que, el legendario local que nació de un puesto carretero, o al Hudson River Café, con su interminable menú de clásicos del sur. Pero ahí también empiezan a aparecer restaurantes como Covo, algo intermedio entre una trattoria y un lounge, que sirve cócteles impecables, pastas y pizzas gourmet (léase, una pizza de alcachofas con mozzarella y tomate, o unos linguine negros con cangrejo y salsa de tomate).


Clásicas fachadas del barrio en la 117th street; Caminar por las calles de Harlem ayuda a descubrir su historia y tradición a cada paso.

Con buen tiempo conviene darse una vuelta por el Riverbank State Park, construido sobre el río con vista, de un lado, al puente George Washington y del otro, al Midtown de Manhattan. Y está también el parque de Morningside, gran lugar para ver pasar la vida en el barrio, diseñado además por los paisajistas Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, los mismos de Prospect y Central Park. O el St. Nicholas Park, concebido a principios del siglo XX sobre imponentes extensiones de roca por Samuel Parson Jr., cuya mano es visible también en Central Park. »

Sylvias
El restaurante Sylvia´s se especializa en clásicos platillos del sur.

Música y más música


Children of Harlem
Los niños y jóvenes de Harlem son parte del espíritu activo y burbujeante de sus calles.

Buena parte de las sillas plegadizas que llenan el departamento de Marjorie Eliot están ocupadas. El piano, el bajo y los atriles están en su sitio. Y a las 4:00 pm en punto aparece la anfitriona, con tacones discretos, una blusa ligera y el cabello recogido. Todos los domingos, la sala de Marjorie, con sus muros iluminados con focos color turquesa, el póster autografiado de Billie Holiday, las fotos de hijos y nietos y un florero con margaritas amarillas, se abre al público para un recital de jazz privado. Y gratuito.

El departamento de la pianista, escritora y actriz se ubica en un edificio donde vivieron los cantantes Paul Robeson y Lena Horne, el saxofonista Coleman Hawkins, y el narcotraficante Frank Lucas, entre otros personajes clave de la historia de Harlem. Y hoy, durante el intermedio, cuando la misma Marjorie sirve jugos de fruta a sus invitados, puede uno encontrarse con una mezcla de amigos, fanáticos, turistas enterados y los vecinos actuales del edificio: jóvenes artistas, diseñadores, arquitectos y músicos que han decidido instalarse en Harlem por todos los buenos motivos.

Apollo theater
El emblemático Teatro Apollo.

El American Legion Post 398 se supone que es un club privado, pero cualquiera que deje su nombre en la entrada puede pasar. Y cualquiera que ame el jazz tiene que hacerlo. Otra institución donde se sigue tocando excelente jazz y blues en Harlem es St. Nicks Pub, uno de los clubes más longevos de Harlem. Y, aunque tiene detractores por su gran afluencia de turistas, nadie puede negar el encanto art deco del Lenox Lounge y su “zebra room”, ni el talento de quienes se presentan a las jam sessions los domingos en la noche. Y está el Apollo Theater, que además de sus espectáculos y sus “Amateur Nights” todos los miércoles –las mismas donde el público aclamó por primera vez a Ella Fitzgerald, James Brown y Jimi Hendrix–, está estrenando su propio café.

Para algo distinto, aunque inspirado en Almack’s Dance Hall, uno de los primeros bares operados por negros en el siglo XIX, está 67 Orange Street, donde la música puede ser buena, pero los cócteles del mixólogo Karl Franz William –desde un clásico Mint Julep hasta el Harlem Truffle, con vodka de chocolate y frambuesas frescas– son una garantía.

Así con Harlem. En uno de los sermones que me tocó escuchar, el ministro le recordaba a la congregación que, aun en el peor día de sus vidas, seguramente habría alguien en algún lugar que preferiría estar en sus zapatos. Yo ese domingo difícilmente habría siquiera prestado los míos. In


Los personajes que se pueden encontrar en las calles de Harlem son el retrato fiel de un barrio atractivo y ecléctico.

VUELOS LAN

Vuelos diarios a Nueva York saliendo de Lima, Guayaquil y Santiago.

Dónde Dormir

$$$ Villa 121: techos altísimos, molduras, paneles de madera, sofás de terciopelo y espejos biselados en esta casa de 1887 convertida en un B&B.

www.villa121.com

$$$ Sugar Hill: otro representante de la nueva ola de Bed and Breakfasts en la zona. La pasión por Harlem y su estética se siente en la vajilla, los mosaicos, la mesa de mármol, la cama de latón.

www.sugarhillharleminn.com

$$$ Aloft Harlem: este hotel pertenece a la marca boutique y de diseño de la cadena Starwood. Comodidad asegurada.

www.starwoodhotels.com

Dónde Comer

Il Caffe Latte

189 Malcolm X Boulevard
www.ilcaffelatte.com

Red Rooster Harlem

310 Malcolm X Boulevard
Tel. 1-212-792-9001
redroosterharlem.com

Hudson River Cafe

697 West 133rd Street
Tel. 1-212-491-9111
www.hudsonrivercafe.com

Covo, Trattoria e Pizzeria

701 W 135th Street
Tel. 1-212-234 9573
www.covony.com

Sylvia’s

328 Lenox Avenue
Tel. 1-212-996-0660
www.sylviassoulfood.com

Amy Ruth’s

113 W 116th Street
Tel. 1-212-280-8779
www.amyruthsharlem.com

Charles’ Country Pan Fried Chicken

2841 Frederick Douglass Boulevard
Tel. 1-212-926-4313
67 Orange Street
2082 8th Avenue
Tel. 1-212-662-2030
www.67orangestreet.com

Parlor Entertainment

555 Edgecombe Avenue, Studio 3F
Tel. 1-212-781-6595
St. Nick´s Jazz Pub
773 Street Nicholas Avenue
stnicksjazzpub.net

Lenox Lounge

288 Malcolm X Boulevard
Tel. 1-212-427-0253
www.lenoxlounge.com

Qué Hacer

Studio Museum

44 West 125th Street
Tel. 1-212-864-4500
www.studiomuseum.org

The National Jazz Museum in Harlem

104 E. 126th Street, Suite 2D
Tel. 1-212-348-8300
www.jazzmuseuminharlem.org

Apollo Theater

53 West 125th Street
Tel. 1-212-531-5305
www.apollotheater.org
 

SIMBOLOGÍA KEY
$$$ precios bajos
$$$ precios medios
$$$ precios altos

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