Whitney y Piano

Inaugurado en mayo, el nuevo edificio del prestigioso Whitney Museum of American Art, obra del arquitecto Renzo Piano, sobresale por las colecciones de artistas estadounidenses contemporáneos y su vinculación con el barrio de Meatpacking District, el río Hudson y el parque High Line en Nueva York.

Texto: Rodrigo Barría
       

 

 

No era fácil para los artistas estadounidenses jóvenes exhibir sus trabajos a inicios del siglo XX. En la cosmopolita Nueva York, paraíso para cualquier artista de vanguardia en la actualidad, las cosas no eran sencillas. La norma de las galerías y museos de entonces era la tradición, lo políticamente correcto.

Una de las que no encontraba espacio donde mostrar sus creaciones y colección privada era Gertrude Vanderbilt Whitney (1875-1942), una mujer que, pese a su alcurnia, debía guardar sus esculturas y otras obras artísticas. Parecía una contradicción para alguien que había sido educada con tutores privados y que hasta recibió clases en París del mismísimo Auguste Rodin.

 

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En 1914 la mujer inauguró el llamado Whitney Studio, una suerte de galería sin mayores pretensiones, pero donde diversos artistas de vanguardia estadounidenses pudieron, al fin, mostrar sus creaciones. Whitney, creadora prolífica y coleccionista persistente, había reunido unos 500 trabajos, los que ofreció de manera desinteresada al Metropolitan Museum of Art (The Met) para que los exhibiera. Cuando el ofrecimiento fue rechazado, ella, dolida y convencida, decidió organizar su propio museo.
Se llamó Whitney Museum of American Art y abrió sus puertas en 1931. Funcionó originalmente en Greenwich Village y en 1954 se trasladó a una nueva ubicación en la calle West 54. Doce años después el lugar se mudaría a la esquina de Madison Avenue y la 75, donde el afamado arquitecto húngaro Marcel Breuer imaginó una construcción hoy icónica.

Su nueva casa inaugurada en mayo ahora está en el 99 de la calle Gansevoort, en el Meatpacking District. De nueve pisos, está llamado a convertirse en un imperdible entre los prestigiados museos de la urbe por la calidad de las colecciones en exhibición. Pero también por el diseño del inmueble, proceso que fue liderado por el reconocido arquitecto italiano Renzo Piano. El itálico ideó una construcción asimétrica que se entrelaza con el pasado industrial de la zona. Con amplios espacios interiores y exteriores para muestras temporales y otras colecciones permanentes, el nuevo museo incluye salas para clases de arte, librería, teatro con 170 butacas, restaurante, café y sala de ventas.

Para quedarse buena parte del día. in

 

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