La profundidad del diálogo

       
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El silencio parece el más extraño estado en una sociedad donde la hiperconectividad y las redes sociales nos obligan a ser cada vez más “protagonistas”, a compartir esos momentos personales más importantes en tiempo real y a revelar nuestras opiniones a cientos de personas, quienes en segundos pueden expresarnos su aprobación mediante un sencillo “Me Gusta” o comentarnos de vuelta.

Los aplausos y la atención parecen estar hoy con quienes hablan. Pero las relaciones humanas sanas nos señalan que plantear una idea, lanzar una propuesta o exponer nuestro pensamiento es apenas una parte del camino. La otra mitad –tan o más importante– está limitada a la eventualidad de que esa idea o propuesta sean escuchadas y comprendidas.

Una conversación es un diálogo, no un monólogo. Y en sociedades que avanzan rápido, hay pocas oportunidades de tener conversaciones profundas y sinceras, reservadas para los que no solo saben expresarse, sino también escuchan con atención. “Cuando hablas, repites lo que ya sabes. Pero cuando escuchas, puede que aprendas algo nuevo”, nos dice el Dalai Lama, recordándonos la fuerza única que surge del intercambio de ideas. Es ahí donde emerge la creatividad y nos entrega nuevos puntos de vista que nos enriquecen como personas y como sociedad.

Probablemente, en toda relación humana no exista un viaje más fascinante que encontrarse justo a medio camino entre hablar y escuchar. Así desarrollamos y fortalecemos lazos profundos y verdaderos con nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo. Y así como hablan y escuchan las personas, también lo hacen las empresas, con resultados que benefician a todos los involucrados. Está comprobado que con más comunicación las compañías mejoran sus servicios y productos, mientras que los clientes se muestran más satisfechos e identificados en quienes han depositado su confianza. Se sienten tomados en cuenta mientras más han sido escuchados.

En LAN estamos más que abiertos al diálogo verdadero y a guardar silencio para escuchar lo que nuestros pasajeros nos tienen que decir, sus necesidades, preguntas y anhelos. Sabemos que es un desafío complejo y por eso hoy son múltiples los canales que hemos abierto para escucharlos y cuidarlos de una manera única. Estamos en este camino que nos ayuda a construir un vínculo genuino entre ambas partes y dispuestos a hacer cambios e innovaciones que mejoren su experiencia de viaje.

En LAN seguiremos avanzando en nuestro sueño de ser uno de los puentes que unen cada vez más a Latinoamérica con el mundo y al mundo con Latinoamérica. Es el diálogo con nuestros pasajeros lo que nos inspira día a día a lograr esa meta con los ojos en el cielo y los pies en la tierra.

Gracias por volar con nosotros.

 

Ignacio Cueto Plaza
CEO LAN Airlines

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