Tiempos de cambio

       
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El cambio muchas veces se asemeja más a vértigo que a oportunidad y los tiempos que corren se nos presentan como una encrucijada entre la invitación a dar un golpe de timón en nuestra vida profesional, espiritual o personal y la aparente seguridad de permanecer en el terreno de lo conocido.
Pero si hay algo que no podemos negar es que en los últimos tiempos lo único permanente es el cambio y cabe preguntarse ¿Por qué a algunos nos cuesta tanto? ¿Por qué el cambio en muchos casos sigue cargado de un significado negativo? ¿Por qué esperamos a que una crisis nos imponga un nuevo rumbo y no vamos tras él? 

¿Cuál es la justificación para mantenernos en un trabajo que no nos hace sentido, en una ciudad que sentimos ajena o manteniendo relaciones que no nos construyen? Pero si hay algo que no podemos negar es que en los últimos tiempos lo único permanente es el cambio y cabe preguntarse ¿Por qué a algunos nos cuesta tanto? ¿Por qué el cambio en muchos casos sigue cargado de un significado negativo? ¿Por qué esperamos a que una crisis nos imponga un nuevo rumbo y no vamos tras él? ¿Cuál es la justificación para mantenernos en un trabajo que no nos hace sentido, en una ciudad que sentimos ajena o manteniendo relaciones que no nos construyen? Para los científicos D.Rock y J.Schwartz, nuestro cerebro está programado para que le cuesten los cambios, ya que una vez formado un hábito, nuestra conciencia cruje cada vez que nos sucede algo nuevo, inesperado, e intenta volver a su statu quo.

Dado esto, parece que cambiar no es tan fácil como se ve, el miedo nos paraliza y creemos que solo los jóvenes se atreven a hacerlo, bajo la convicción de que siempre se puede tener una vida mejor. Pero para el biólogo molecular Estanislao Bachrach, autor de EnCambio, no hay una edad más propicia para cambiar y la clave radica en cómo entrenar a la mente para ayudar al cerebro a adaptarse a un nuevo estado, que nos haga sentir mejor. Ahí radica precisamente la riqueza de este proceso, en la oportunidad de buscar una vida más plena, que no significa necesariamente dejar un trabajo o mudarse al campo y alejarse de todo, sino que pasa por un cuestionamiento de nuestras emociones para enfrentar con sabiduría una transformación más profunda cuando realmente la necesitamos.

Se trata de un tema de honestidad con nosotros mismos, con mirarnos un poco hacia adentro y ponerle atención a nuestro permanente diálogo interno para enfrentar el cambio con optimismo. Porque son pocos los que se arrepienten de haber provocado un gran giro en sus vidas y muchos los que se lamentan por quedar entrampados. En definitiva, siempre se puede volver a cambiar.

En LAN nos motivan los cambios y hemos crecido y nos hemos equivocado mucho fruto de querer hacer las cosas siempre un poco mejor; y es que la pasión por volar nos invita y nos obliga a reinventarnos todo el tiempo, adaptándonos al cambio del entorno, a la evolución de la tecnología, a la preocupación por cuidar el medio ambiente, escuchando siempre las sugerencias de nuestros pasajeros. Somos conscientes de que hoy es el mejor día para hacer algo grande y marcar la diferencia, y ojalá podamos sorprenderlos con una experiencia más cálida y placentera.

Agradecido de su preferencia, los invito a celebrar el cambio para una vida mejor.

 

Ignacio Cueto Plaza
CEO LAN Airlines

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