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Ángela Leyva

TEXTO: MARCO AVILÉS | FOTO: Marina García Burgos
       

Angela-Leyva

 

Ángela Leyva es la capitana más joven de la historia del equipo mayor de vóley femenino del Perú, país que empieza a ser gobernado por voleibolistas: cuatro antiguas jugadoras son congresistas y una quinta figura en las encuestas como potencial candidata a Presidenta.

Ángela es la atacante estrella de la selección, una de las cuatro mejores del mundo en su puesto y es la artífice de que Perú ganara la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos 2013. Tiene 18 años. Mide un metro ochenta. Es carismática. Lista. Aguerrida en el campo. Y, según las leyes de la lógica, podrá ser lo que quiera cuando se retire. A ella le gustaría ser médico cirujano.

A una edad en que otras luchan para que las dejen regresar más tarde de las fiestas, Ángela debe elegir junto a sus padres a qué parte del mundo le conviene marcharse. Equipos de Italia y de Brasil se disputan a esta joven que hasta hace poco se quedaba dormida en el autobús de regreso a casa, fatigada después de los entrenamientos.

En la era de Google Analytics –una herramienta que puede medir el éxito de cualquier cosa en la web– un deportista es un fenómeno medible. Más de un millón de internautas eligió a Ángela como la voleibolista más popular del planeta, en la encuesta “My Volleywood Idols”.

“¿Qué ha cambiado en tu vida?”, le preguntó poco después un periodista. Ella se rió, frotó sus manos como una niña. “Ahora tengo carro –respondió–. Ya no tengo ese problema de quedarme dormida en el autobús”.

En Perú, Leyva despertó la ilusión de los nostálgicos. A fines de los años 80, una selección peruana quedó en segundo lugar en los Juegos Olímpicos de Seúl. Los entendidos se preguntan si Ángela Leyva acaso podrá liderar una revancha futura.

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