La gran apuesta

El vértigo de apostar fortunas en pocos segundos para conseguir un cuadro de Andy Warhol o un raro collar de diamantes atrae la fascinación de muchos. ¿Cómo funcionan las subastas en Nueva York, la ciudad donde se han vendido algunos de los objetos más caros de la historia?

Texto: Margarita Solano
       

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Foto: GETTY IMAGES

 

La pantalla gigante muestra una foto de unos aros brillantes en forma de corazón. Son pequeños y delicados, no parecen gran cosa.

“Empezamos en 15 mil”, dice el martillero. Se refiere a 15 mil dólares: los aros son de platino, oro y diamantes color amarillo. “¡Viene el día de San Valentín!”, agrega con entusiasmo.

La audiencia acusa recibo de la sugerencia y los aros se van en 18 mil dólares. Luego aparece en la pantalla un imponente collar compuesto por 49 diamantes: el “desde” son nada menos que 190 mil dólares. Comienzan a levantarse las manos en el amplio salón de subastas de Sotheby’s, en el centro de Manhattan, hasta donde unas 20 personas han llegado esta mañana de invierno a apostarle a cientos de joyas de colección. Hay broches de zafiros y rubíes, diamantes extraños en forma y color, pendientes antiguos que alguna vez pertenecieron a una familia prominente. En total, casi 400 piezas.

 

A D-COLOR POTENTIALLY INTERNALLY FLAWLESS PEAR-SHAPED DIAMOND PENDANT OF 25

Foto: CHRISTIE’S IMAGES LTD, 2015, PHILLIPS
El collar que partió en 190 mil llega en pocos segundos a 230 mil dólares. En la pantalla al fondo del salón se registran las ofertas en dólares, euros, libras, francos suizos, yen japonés y dólares de Hong Kong. Las 20 personas sentadas en la sala, hojeando el catálogo que despliega los objetos en oferta, compiten en tiempo real con otras decenas de postores repartidos por el mundo. La mayoría está siguiendo la subasta online y realiza ofertas por esa vía. Otros lo hacen por teléfono. Una veintena de empleados, sentados a los costados de la sala cual jurado en una corte, siguen atentos la escala de apuestas con auricular en mano y le transmiten en voz baja a sus clientes en qué va la cosa. Cuando el cliente decide hacer una oferta, los empleados levantan la mano.

Eso sucede ahora con el collar: alguien ha ofrecido 240 mil dólares por teléfono. “240 mil, último aviso”, advierte el martillero. Nadie más alza la mano. “¡Vendido!”. El martillero, con un golpe seco y preciso cierra el trato. Aquí el que titubea pierde.

Objetos del deseo

Nueva York concentra las casas de subasta más importantes del mundo. Sotheby’s y Christie’s son las más conocidas y lejos las que más facturan en ventas. La primera, por ejemplo, realiza más de 100 cada año en esta ciudad y solo en los últimos tres años sus ventas alcanzaron más de cinco mil millones de dólares. Lo más caro que ha subastado es el famoso cuadro El Grito de Edvard Munch, que en 2012 se llevó un coleccionista por casi 120 millones de dólares.

 

Foto: SOTHEBY’S

 

Las ventas de arte nocturnas son espectaculares y las que más público atraen. Aquí es donde se rematan cuadros de artistas como Picasso o Warhol, que alcanzan las decenas de millones de dólares. Christie’s se jacta de tener el récord por haber vendido la obra más cara de la historia, también en Nueva York: en 2013, el tríptico Tres estudios de Lucian Freud de Francis Bacon, cuyo precio base era 80 millones de dólares, fue adquirido por 142 millones. Detrás de Sotheby’s y Christie’s se encumbra Phillips, una casa que se especializa en arte contemporáneo.

 

Lot 32 Bacon - triptych

Foto: CHRISTIE’S IMAGES LTD, 2015, PHILLIPS

 

La casa británica Bonham’s, que abrió hace poco una sucursal en Nueva York, suele subastar objetos pop como el certificado de nacimiento de Paul McCartney. En abril se subastarán los manuscritos en los que el matemático inglés Alan Turing –protagonista de la reciente película The Imitation Game– esbozó, en los años 40, su célebre teoría de la ciencia computacional.

De vuelta en Sotheby’s, la subasta de joyas ya lleva tres horas. Ahora es el turno del lote 190: en la pantalla solo se ve una piedrita rosada en forma de pera. En realidad es un pendiente de diamante rosa tipo “fancy” de cinco quilates y al parecer es extremadamente codiciado, pues el precio empieza en 300 mil dólares. En cuestión de segundos llega a los 400 mil, pero las ofertas no se detienen: 500, 520. ¡Vendido! in

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