América Andinista

De la selva amazónica a los volcanes donde comienza la Patagonia, SUDAMÉRICA tiene montaña y buena idea es descubrirla con la frente en alto y mucha energía.

TEXT:  José Francisco Hurtado @jfhurtado
       

 

Argentina

Volcán Lanín

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Además de aparecer en el escudo de la Provincia de Neuquén, el Lanín es sagrado para las comunidades mapuches.

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Panorámica vista desde la cumbre del Lanín.

 

Con sus 3.728 metros sobre el nivel del mar, el Lanín es uno de los puntos más bellos desde donde contemplar los lagos y volcanes del sur de América, dominando más de 300 kilómetros a la redonda. El camino a la cumbre, cuya ruta cruza bosques de araucarias y un escorial volcánico, generalmente toma dos días, saliendo desde la casa del guardaparques del lado argentino. Hay varios refugios de montaña en el Lanín, el más llamativo y reciente son los nuevos domos instalados por una empresa de Junín de Los Andes en la temporada pasada, que con comedor y dormitorio, resultan una buena alternativa a las instalaciones militares y de clubes de montaña.

El invierno y la primavera son la mejor fecha para conocer el lugar, ascendiendo a sus nevadas laderas en randonnée. En 2014 el Lanín recibió la competencia Avalancha en Volcán, que puso a snowboarders y esquiadores a correr locamente cerro abajo.

Para disfrutar la zona fronteriza del Parque con otra energía, lo mejor es vivir una travesía de una semana con trineos de nieve tirados por perros. Es una oportunidad literalmente salvaje y que permite conocer, además de esta cumbre argentina, la zona del Villarrica, Quetrupillán, Lonquimay y Llaima en Chile.

 

Chile

Cerro El Plomo

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El ascenso al cerro generalmente se hace en cinco días durante el verano.

 

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Las últimas investigaciones despejan cualquier duda: Santiago es una metrópolis con historia de montaña. Sumado a la discusión de los años 70 sobre el hallazgo del cuerpo momificado de un niño de ocho años, procedente de la provincia sur del Imperio inca, en 2013 el Museo Nacional de Historia Natural dio a conocer “Mapocho incaico”, trabajo que establece la existencia de un centro urbano del Tawantisuyu bajo el casco antiguo de Santiago.

Hoy los viajes a la cordillera son más fáciles que la sacrificada odisea del Niño del Plomo: el camino corre principalmente por rutas pavimentadas, las mismas que llevan a los grandes centros de ski de la capital chilena. El ascenso al cerro generalmente se hace en cinco días, durante el verano, e incluye un corto y sencillo cruce por un glaciar, que se hace caminando con crampones. Como tendencia, las carreras de trail running en altura se están imponiendo en la zona del Plomo. Este verano destaca la realización del Andes Infernal, que con distancias de ultramaratón se eleva hasta la cumbre del cerro, superando en altura máxima a eventos como la Everest Extreme Marathon y la Tenzing Hillary Everest Marathon, realizadas en Nepal.

 

Perú

Chopicalqui

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El primer ascenso absoluto del “Chopi” data de 1932, conseguido por una expedición alemana.

 

Así como el poblado Banff en las Rocky Mountains podría ser el Chamonix canadiense, Huaraz, ciudad de montaña ubicada en medio de la Cordillera Blanca, es el Katmandú sudamericano. Después del Himalaya, la Cordillera Blanca entrega las mayores posibilidades de hacer alta montaña en el mundo, y es por eso que Huaraz concentra una cantidad increíble de empresas dedicadas a ofrecer actividades de aventura. En 2014, esta ciudad  peruana de poco más de 120 mil habitantes fue sede del Tercer Congreso Nacional de Profesionales del Turismo, y además celebró la décima versión del Inkafest, evento que reúne a realizadores de cine, deportistas profesionales  y fanáticos del andinismo para mostrar las mejores películas de montaña, junto con expositores legendarios dentro del ambiente.

Mirando hacia el norte de la ciudad, la piramidal silueta del Chopicalqui aparece detrás del Huscarán. En ambos casos estamos hablando de montañas gigantes, de más de seis mil metros, y cuyo ascenso implica un arsenal de equipo y conocimientos. El Chopicalqui (6.354 metros) en específico se puede visitar, para quien llega sin mayor preparación de altura, en programas de nueve días, con dos jornadas de aclimatación y una semana completa en actividades de montaña. Pronunciadas pendientes, puentes de hielo y los tramos finales en el filo suroeste –de alta exposición a caídas– anteceden la cumbre del “Chopi”, un cerro que, al igual que Huaraz, ofrece de todo.

 

Brasil

Pico da neblina

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Esta misteriosa montaña ofrece desafíos
de exploración en las vírgenes selvas del Amazonas.

 

Esta misteriosa montaña, más que poner a prueba habilidades típicas del andinismo, ofrece desafíos de exploración en las vírgenes selvas del Amazonas, en la zona donde Brasil toca la frontera con Venezuela, y donde hacen su hogar las comunidades yanomamis. El Pico da Neblina, con sus 2.993 metros de altura, está cerrado al turismo masivo y aventurarse a su cumbre puede tomar más de 15 días, donde se incluyen largos trekking por forestas amazónicas, navegaciones por el río Cuburis, experiencias en 4×4 extremas y, finalmente, el ascenso a la rocosa cumbre, a la cual se accede trepando con la ayuda de pasamanos de cuerdas fijas.

Es una aventura extenuante, a menos que uno esté acostumbrado a luchar con las alimañas de la selva y la humedad de un área donde caen más 4.000 mm de agua al año. Otra pelea difícil que se da en la zona es la de los mismos yanomamis: la etnia se enfrenta contra la minería ilegal de oro, los usos abusivos de la selva, así como las enfermedades que trajo el hombre blanco. Visitar la zona significa necesariamente entrar en negociaciones con ellos a través de algunas de las organizaciones que los representan.

 

Ecuador

Cotopaxi

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Antes de ascender es recomendable tener un tiempo de aclimatación en Quito.

 

A dos horas en auto desde Quito, está el Parque Nacional Cotopaxi, el cual recibe su nombre de una de las mayores y más perfectas cumbres ecuatorianas. El Cotopaxi se eleva a 5.897 metros y después del Chimborazo es la segunda montaña más alta de esta verde y húmeda zona andina. Los guías de las grandes agencias aseguran que en condiciones climáticas favorables, tienen éxito en un 90 por ciento de sus intentos a esta cumbre; el mayor desafío técnico del Cotopaxi es avanzar por sus inclinadas pendientes glaciares, más allá de la marca de los cinco mil. Es por eso que desde la casa del refugio José Rivas –que este año se remodela para ofrecer mejores servicios– guías y clientes salen a practicar técnicas de marcha sobre hielo, para así pulir las habilidades de quienes buscan conocer esta cumbre.

Dentro de los terrenos del Parque Nacional se hace también una entretenida carrera de mountain bike: La vuelta al Cotopaxi, que ya celebra diez años de historia y hace un giro completo al simétrico cono del volcán. Tradicionalmente se realiza entre los meses de septiembre y octubre, es de un nivel moderado, y la dificultad la pone el kilometraje y la altura en que se corre.

 

Solo para expertos:

Escalada en el Paine

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El macizo del Paine, junto con el Fitz Roy y el Cerro Torre, son probablemente los desafíos de escalada más icónicos en la Patagonia chilena y argentina. Quienes desean ir más allá del hermoso trekking en la W y ver las Torres desde arriba, están advertidos: aquí no se trata de tener más o menos días de aclimatación o de cruzar caminando entre dos guías unos metros de glaciar. Las empresas que ofrecen escalar en el Paine requieren que sus clientes tengan conocimientos de escalada previos. Son alrededor de diez días de aventura vertical, entre porteos y esperas por buen tiempo.

 

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