Cali interpreta

Extranjeros de intención, de ciudad o por haberla dejado muchos años. ¿Qué secreto esconde la llamada capital de la salsa para que tantos visitantes hayan decidido quedarse para siempre? Esta es la búsqueda de un caleño en la ciudad del desparpajo.

texto: Santiago Cruz | fotos: Juan Arredondo
       

Las gatas del gato

 

Era domingo, lloviznaba, y junto con mi amigo de universidad, Miguel Ángel Hoyos, recorríamos Cali en busca de un bar para conversar. Hacía años que no nos veíamos. Por razones de trabajo Miguel debió irse de nuevo a la ciudad donde nació: Medellín. De repente, mientras un semáforo de la Avenida Pasoancho cambiaba de amarillo a rojo, dijo:
- “Yo sería tan feliz viviendo en Cali”.
Miguel miraba por la ventanilla del carro. Hizo silencio. Como tratando de descubrir el secreto que lo ancla a la ciudad.
- “Es la alegría de la gente. En Medellín somos distintos. Todo se toma más en serio. En Cali, en cambio, la vida se asume con desparpajo. Aunque se tenga que trabajar mañana, al caleño no le importaría irse de rumba un rato. Es esa manera de asumir la vida lo que me haría feliz”.
Pese a la lluvia, un grupo de hinchas del Deportivo Cali celebraban en una esquina. Su equipo acababa de derrotar 4-3 a Millonarios en un partido que los comentaristas deportivos calificaron como épico. Lo mismo sucedía en la Avenida Roosevelt, en la Calle Quinta del barrio San Fernando, donde está el estadio Pascual Guerrero. Cali festejaba sin preocupaciones por un juego que no representaba un campeonato, aunque el lunes debiera madrugar.

 

COLOMBIA-US-CUBA-JAZZ-FESTIVAL-AJAZZGO-GONZALEZ

El festival Ajazzgo es reconocido por su valor cultural. En la foto, Jerry González, pionero del latin jazz, presente en la edición 2014.

Octubre 16, 2014. Iglesia La Ermita a lo largo del Boulevard del Rio, al fondo la Torre de Cali, el edificio mas alto de la cuiadad. Cali, Valle del Cauca, Colombia. Foto Credito:  Juan Arredondo para Revista IN.

La gótica Iglesia La Ermita en el Centro Histórico.

 

Víctor

No luce como un pianista. Quien se encuentre a Víctor González en la calle y no lo conozca, supondrá que es un universitario. Viste jeans, camisa, tenis (zapatillas). Tal vez si quien lo observa detalla sus manos, podría concluir que toca el piano. Los dedos de Víctor son largos.

A los once años inició sus clases de piano y mucho antes, cuando iba de visita donde su tía Luz Dary, su plan preferido era jugar con uno de juguete. Aun siendo niño, hizo parte de la orquesta La Charanguita de Luis Carlos Ochoa. Allí tocaba música de los Van-Van, Rubén Blades, Richié Ray.

Estamos sentados en una cafetería del Centro Comercial Chipichape, al norte de Cali. Al fondo, en alguna plazoleta, se escucha una banda de vientos. Víctor piensa sobre una pregunta que le acabo de hacer: ¿por qué en Cali, la capital de la salsa, alguien decide crear un grupo de jazz? Él es de Cali, pero a algunos ha de parecerles extranjero en su propósito.

En la ciudad, para empezar, existen en promedio 100 academias de salsa según los registros de la Alcaldía. Cada una la integran entre 50 y 200 jóvenes. La mayoría de las escuelas se preparan durante el año para un gran evento: el salsódromo. Es el desfile de bailarines más grande del mundo que da apertura, cada 25 de diciembre, a la Feria de Cali. Por lo menos 500 mil personas lo presencian agolpadas en la Autopista Sur.

En Cali existe una cultura musical que gira en torno a la salsa. En las discotecas de Menga, a la salida de la ciudad (por el norte) predominan las discotecas salseras. Lo mismo sucede en Juanchito, un corregimiento ubicado a apenas un puente. Y entonces repaso la pregunta, ¿por qué entonces alguien decide crear un grupo de jazz?

Víctor es el director de Sángo Groove, un grupo local que participó en el festival Ajazzgo 2014, uno de los certámenes culturales más reconocidos de la ciudad. Se toma su tiempo para resolver la pregunta. “En realidad –dice– no es extraño que acá se cree un grupo de jazz. La salsa proviene del jazz. Sin embargo, el hombre tiende a separarlo todo. A un lado la salsa, a otro el jazz, el tango”.

Quizá por esa necesidad de definir, encasillar, etiquetar, la ciudad es llamada la capital de la salsa. Sin embargo, ese rótulo no es una verdad absoluta. Los habitantes de Cali gustamos de la salsa, la mayoría la baila como si fuera una herencia genética, pero también nos gustan otros sonidos: el vallenato, las rancheras, el rock, el merengue. “Si hubiera irremediablemente que definirla –dice Víctor– Cali es una ciudad musical”.

 

Octubre 16, 2014. Restaurante Platillos Voladores el cual se destaca por su fusion de comidas tipicas del Pacifico Colombiano a cargo de la Chef Victoria Costa.Cali, Valle del Cauca, Colombia. Foto Credito:  Juan Arredondo para Revista IN.

Para probar lo más típico del Pacífico colombiano: Platillos Voladores.

 

Michael

Le dicen ‘el mago’. Su nombre es Michael Lynch. Aunque nació en Cali, desde niño se fue a Estados Unidos. Hace unos años regresó. Su aspecto y su acento son los de un “gringo”. Se le ve cada noche en San Antonio. Calles empinadas, casas antiguas, poetas, la bohemia. San Antonio es un barrio de artistas. También de extranjeros; los que deciden vivir en la ciudad se sienten atraídos por este barrio empinado desde cuya iglesia se puede apreciar Cali. San Antonio es balcón.

Allí Lynch tiene su restaurante: el Teatro Mágico. No solo se va a comer. En realidad todos van a reírse de sí mismos y de los otros comensales, porque a pesar de sus problemas, la ciudad logra burlarse de ellos como antídoto para seguir. Acá ven cocinar a Lynch. La cocina es tarima y las mesas, el escenario. Entre una y otra receta, ‘el mago’ trova. Sobre las suegras, el alcalde, la falta de dinero, la inseguridad, el descenso del América.

Las posibilidades gastronómicas son variadas. Justo a un par de calles del Teatro Mágico está Azul, cocina casera con aires mediterráneos. La propietaria del restaurante, Marta Izquierdo, fue la esposa de uno de los fotógrafos más emblemáticos de la ciudad, Fernell Franco. También, muy cerca, está el Zaguán de San Antonio, un sitio recomendado para conocer la comida local: sancocho de gallina, aborrajados (bocadillo de plátano), champús (bebida o postre a base de miel y frutas) y la lulada (bebida preparada con lulo, una fruta).

Bajando del barrio, cruzando la Calle Quinta, atravesando el hundimiento de la Avenida Colombia, el túnel urbano más extenso del país (sobre él está el nuevo bulevar del centro y más allá la Iglesia La Ermita) se llega a Granada, otra de las zonas gastronómicas. Caminarla es la manera de conocerla, y en la caminata es sencillo acertar con un buen restaurante. Dal Padrino ofrece comida italiana; en La Goleta se sirve una deliciosa paella; Solomillo es una muy buena opción para disfrutar de un asado.

Si se busca algo más popular, en la galería Alameda se halla una exquisita oferta de comida de mar, mientras que en el exclusivo Ciudad Jardín, al sur, exactamente en Monchis, se preparan las mejores costillas agridulces de la región. Costillas de Nueva Orleans, se llaman. La ciudad de mente abierta para la música también lo es para los sabores.

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Desde su Teatro Mágico,
Michael Lynch reparte risas y platos
para dejar los pesares atrás.

 

Octubre 16, 2014. Una familia disfrutando de un Cholado en el parque de la plazoleta de la gobernacion en el centro de la cuidad de Cali, Valle del Cauca, Colombia. Foto Credito:  Juan Arredondo para Revista IN.

 

Miguel Ángel

Mi amigo, antes de tomarse la última cerveza de la noche, volvió a hablar de Cali. La ciudad, dijo, tiene un encanto que solo se manifiesta cuando se está lejos. Es en ese momento cuando se siente algo que se podría describir como nostalgia, un vacío. “Cali –comentó Miguel– enamora. Lo que sucede es que quienes vivimos en ella tal vez no nos damos cuenta”. A la medianoche del domingo la música sigue sonando.

 

Calles empinadas, casas antiguas, poetas, la bohemia.
San Antonio es un barrio de artistas.

 

Octubre 17, 2014. Fanor Gonzales uno de los administradores de La Colina una de las tiendas tertuliaderos más antiguas del Barrio San Antonio en la parte antigua de la cuiadad. Cali, Valle del Cauca, Colombia. Foto Credito:  Juan Arredondo para Revista I

 

Cali en dos

El escritor Andrés Caicedo escribió que Cali es una ciudad “que la parte amargamente un río como una navaja”. En realidad la divide una avenida: Simón Bolívar. De este lado, el norte y el sur, está la Cali turística, de postal. La Cali del Centro Histórico y su Centro Cultural, la de sus teatros Jorge Isaacs y Municipal, la del zoológico y los centros comerciales (Chipichape, Unicentro, Centenario), la del estadio y las universidades, la del CAM, la plazoleta Jairo Varela, la Plaza de Caicedo, el Museo La Tertulia, los gatos de Tejada, los cafés de la Avenida Sexta en donde se disfruta el viento de la tarde.

La del oriente, en cambio, la del Distrito de Aguablanca, es la menos conocida, pero en ella hay muchas historias que escuchar. Como los jóvenes que inventaron un nuevo género musical –salsa choque– que la Selección Colombia bailó para el mundo entero en el Mundial de Brasil 2014. Cali –no es descabellado tampoco– es una ciudad que luce como un arcoíris: pluricultural, plurirracial. in

 

Octubre 16, 2014. Museo de la Tertulia. Cali, Valle del Cauca, Colombia. Foto Credito:  Juan Arredondo para Revista IN.

 

 

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