Lujo Dominicano

No hay que ser de la realeza para sentirse como tal. El destino más popular de República Dominicana, Punta Cana, es más que un enjambre de all-inclusive anclados en las playas del Caribe. Esto es la extravagancia en su máxima expresión.

TEXTO: Paola Real @sandrapaolareal
       

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Si en 1969 un grupo de inversionistas norteamericanos no hubieran comprado una zona de tierra salvaje, especie de jungla impenetrable de la República Dominicana a la que solo se podía acceder por mar o aire y que con los años se convirtió en Punta Cana, no tendríamos la posibilidad de disfrutar del auténtico destino veraniego del Caribe: uno de los rincones más trepidantes del mundo, con sus lugares auténticos, sus hoteles excepcionales y una variedad de escondites secretos diseñados para el público más selecto.

Prueba de ello es que la lista de celebridades enamoradas de sus playas y de sus hoteles de ensueño, es tan impactante como discreta. El expresidente norteamericano Bill Clinton y su esposa, la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton; la diseñadora Carolina Herrera; la editora de Vogue, Anna Wintour; el cantante español Julio Iglesias y su hijo Enrique, quien de hecho suena sin parar con su tema “Bailando” en todas las discotecas del país. Y, por supuesto, el maestro Oscar de la Renta, fallecido el año pasado, que atesoraba una mansión ubicada junto al mar en Los Corales, exclusiva zona residencial de Puntacana Resort & Club, donde ricos y famosos del jet set internacional pasan sus vacaciones a la altura de Saint Tropez.

 

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Las suites de Tortuga Bay fueron diseñadas por Oscar de la Renta.
Es el único hotel con categoría 5 Diamantes en la isla.

 

Son las tres de la tarde y aterrizo en el pintoresco Aeropuerto Internacional de Punta Cana: una especie de choza gigante de techos con hojas de palmera y catalogado como el de mayor crecimiento porcentual en tráfico de pasajeros en América Latina. Es, sin duda, la puerta de entrada a los exclusivos resorts, a las mansiones con vista al mar Caribe, a los campos de golf y a los restaurantes de clase mundial para paladares exigentes.

Durante la caminata hacia inmigración es inevitable escuchar la conversación de la pareja que va delante de mí: esposos que renovarán votos tras diez años de casados en una villa de Casa de Campo en La Romana, a solo 40 minutos de Punta Cana y lugar predilecto de famosas como Beyoncé y Carolina de Mónaco. Los festejados tendrán su propio minitorneo de golf en campos diseñados por Pete Dye; un juego de donkey-polo, montados sobre burros, y sus invitados se hospedarán en el hotel Four Seasons, también ubicado allí, el que además cuenta con helipuerto propio.

 

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Con hoteles que se rigen por diamantes, noches que cuestan 3.500 dólares y huéspedes como Beyoncé y Hillary Clinton, Punta Cana se convirtió en uno de los destinos
más exclusivos del Caribe.

 

Parajes con encanto

El concepto de hotel-boutique está creciendo, y bastante. El resort Tortuga Bay, parte del pionero Puntacana Resort & Club, es otro de los sitios súper exclusivos, para no más de cien personas. Aquí puede toparse con Uma Thurman o Rafael Nadal si coincide con sus vacaciones. Diseñado por Oscar de la Renta, este complejo caribeño está formado por diferentes villas decoradas con muebles de madera y mimbre, lujosa ropa de cama y playa privada.

Con precios que oscilan entre 600 y 3.500 dólares la noche, alojarse en alguna de sus villas es una fantasía. Desde allí es posible admirar los 400 metros de playa virgen que simulan un paraíso en solitario junto a las lujosas habitaciones con confortable bañera, cocina propia y una mullida cama rodeada de cortinas, firmada por De la Renta. El check-in se realiza directamente en la habitación con la ayuda de un villa manager que se puede contactar durante toda la estadía a través de un teléfono celular entregado por el hotel, y quien también cumplirá con cualquier antojo, por más extravagante que sea. ¿Ejemplo? Comer chocolate suizo a la madrugada.

Cada huésped tiene a su disposición un carrito de golf para movilizarse por el complejo, el que cuenta con una reserva ecológica propia, además de la única sede en América de Six Senses, cadena de spas mundialmente reconocida. Y para terminar el día, el regreso a la habitación se transforma en una experiencia en sí misma: el mayordomo sorprende con un jacuzzi con agua caliente y espuma, acompañado de la esencia preferida del huésped. A descansar se ha dicho.

 

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Sosúa es una excelente alternativa para una excursión fuera de Punta Cana: buceo y lujo, todo en un mismo lugar. Abajo, la alta cocina de Zoëtry.

 

Indulgencias con sello propio

El Zoëtry Agua Punta Cana es un lugar sumamente placentero que combina el bienestar holístico y el romance. Ubicado a solo 40 minutos del Aeropuerto Internacional, este hotel se encuentra sobre una playa de arena blanca con palmeras y con vistas inigualables a aguas cristalinas. Cuenta con 96 suites de lujo cuyos techos de palma y pisos de madera tropical van acompañados de amenities de la firma Bulgari. El hotel está rodeado de jardines tropicales y cuenta con restaurantes que ofrecen saludables menús orgánicos y terapias naturales en el spa para que, además de relajarse, se cuide.

Un poco más al sur del Zoëtry, en la espectacular playa Bávaro, se levanta Paradisus, un hospedaje diseñado para estar en contacto directo con la naturaleza mientras se tiene el servicio de un discreto mayordomo personal. ¿Al huésped se le antojan almohadas aromatizadas con manzana verde o manzanilla y fumar un habano con champaña en la playa? Sus deseos son hechos realidad. Y para sibaritas, una cena romántica en el restaurante Passion by Martin Berasategui es el sello perfecto para cerrar con broche de oro esta experiencia. Clave es pedir el menú de ocho platos de degustación, premiados con una estrella Michelin.

 

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La meca del diseño

Vamos más allá de las playas y las indulgencias estilo jeque árabe para ir a Altos de Chavón, un mágico y bellísimo pueblo de estilo medieval construido hace treinta años por el magnate estadounidense Charles Bluhdorn. Dominique, su hija, instaló allí una escuela de diseño que está actualmente afiliada a la prestigiosa Parsons School of Design de Nueva York donde artistas desarrollan proyectos de lujo en diseño, además de albergar un museo de arte taíno. No hay que irse sin visitar la iglesia de San Estanislao, las vistas increíbles al río Chavón y el anfiteatro, por donde pasaron grandes como Elton John, Frank Sinatra y Julio Iglesias.

La iglesia de San Estanislao, en Altos de Chavón.
 

 

 

 

 

La iglesia de San Estanislao,
en Altos de Chavón.

En Punta Cana no caben las prisas y reina el hedonismo, pero con estilo propio. Basta cerrar los ojos para sentirse de nuevo parte de este universo exquisito que no parará de reinventarse, pero que nunca perderá la pureza que se refleja en sus aguas. Tampoco los cumplidos de su calurosa gente, ni sus alucinantes creaciones culinarias, ni su mixtura cultural. Aquí, cinco estrellas no bastan para categorizar el lujo de la playa más famosa del Caribe. in

 

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